Elogio al Egoísmo

ImagenSiempre traté de ser el mejor… pero, ¿el mejor en qué? ¿Según quién? ¿Por qué?

Siempre inventé mil excusas para no hacer las cosas que debía hacer… pero, si invento excusas para evadir mis Obligaciones, por qué razón es que tengo el DEBER de hacerlas. ¿Quién lo determina? ¿Por qué esa sujeción al deber, si tal parece que no son una necesidad o un deseo?

¿Quién sino yo mismo, soy dueño de mi propia vida? ¿Quién sino yo mismo soy el que decide qué camino tomar, afrontando las consecuencias de mis propios actos, siendo responsable, es decir, sabiendo responder a esas acciones que desencadeno en mi accionar?

Iluso aquel que cree que la vida misma nos lleva a destino, confundiendo el significado de tal concepto, como si el destino sólo fuera una fuerza o energía que nos arrastra inevitablemente a lo que, en realidad, es en sí mismo: un punto donde el tiempo y las circunstancias confluyen, un aquí y ahora pero en permanente transformación, en un eterno momento venidero. Porque, en definitiva, el hoy se devela como el destino de nuestro ayer, así como el mañana es el final y el principio de nuestro momento más importante: hoy.

¿Por qué siempre me juzgo a mi mismo a través de la mirada de los otros, sin atenerme a pensar en qué creo realmente Yo sobre el mundo? ¿Acaso siempre hay que coincidir, acaso siempre hay que pertenecer?

Aprender a errar es tu tarea, no obligarte a intentar evitar las faltas, porque la mejor manera de logar tu cometido es intentando sin rendirte, aunque te sangre la voluntad. Porque es tu vocación, tu sueño, tu amor, tu vida, tu puesta en marcha para llegar a destino.

¿Por qué le tememos tanto a fracasar? ¿Acaso no percibimos que ese temor es nuestro principal trauma que inconscientemente nos arroja a una fatal derrota?

¿Por qué acallamos tanto las voces internas que nos dicen todo lo que el alma necesita para hacernos libres? “Libres”. Sentirnos como si fuéramos libres, aunque eternamente estamos sujetos a nuestra historia, herencia, cultura y andar. No debemos confundir esa voz con conciencia o demencia, hablo de la voz interna como razón para respirar diariamente el amor propio, el cuidado propio, el respeto, la dignidad, la confianza… y no desde una perspectiva netamente narcisista, sino desde el equilibrio entre el mundo interno y el externo, en pleno juego entre la necesidad y el deseo en plena interacción de mi yo y su yo.

¿Por qué se nos dictamina que el altruismo es la mejor vía, si luego el poder queda en manos de unos pocos egoístas-hedonistas? Destrozar la falaz blasfemia del altruismo suicida y el feroz principio de la esperanza, implica practicar un egoísmo equilibrado, manipulado por el amor propio y el amor al prójimo. Equilibrar tal fuerza para lograr justicia para todos, incluido uno mismo, implica que aquella nunca será una justicia justa, completa, pura. Simplemente, porque la perfección y la esencia no son parte de este plano de la realidad, sino de un plano ideal. La ontología finalmente se construye en base a la reinterpretación del sujeto acerca de su mundo, en la sujeción propia a la cual se enfrente al nacer, consiente de su finitud y su separatidad. Es decir, sabiendo que en él habitan los gérmenes de su propia derrota y plagado de ausencias en un mundo que ya fue nominado y en el cual debe adaptarse y comprenderse para poder transformarse transformándolo.

El éxito está a un paso, pero así como el Amor, alcanzarlo requiere de un acto de fe, un salto a ciegas en donde no se miden consecuencias, sino que se aprende a vivo corazón, pura adrenalina, puro sentimiento, pura construcción y aprendizaje cotidiano. Paso a paso.

El Amor… el Amor es una canción que duele tras rasgar cada acorde, pero que permite disfrutar de la melodía más excelsa y magnífica que jamás hayamos podido experimentar. El Amor es encontrar la melodía justa que se acomode al latir de nuestro corazón en tal circunstancia, porque es allí cuando los seres se fusionan al danzar a un mismo ritmo y cantar una misma canción en melodías distintas, pero que hacen armonía.

¿Qué quiero? Quiero libertad. Amor. Éxito. Salud. Bienestar. Familia. Amigos. Silencios. Soledad. Egoísmo. Solidaridad. Momentos. Música. Palabras. Actos. Escenas. Escenarios. Aplausos. Abrazos. Besos. Pasión. Olvido. Nostalgia. Simplemente, vivir.

Pero por sobre todas las cosas quiero ser Yo mismo y dejar una huella, allí donde mi latir se estrelle como un astro celestial caído.

Yo, porque Yo valgo.

Yo, porque yo puedo.

Yo, porque yo Amo

Yo, porque yo vivo.

 

El Cuarteto de Nos – Cuando sea Grande

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Confesiones de una mente al borde de la ciclotimia galopante por Jonathan Picossi se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported.

One comment

  1. “Es decir, sabiendo que en él habitan los gérmenes de su propia derrota y plagado de ausencias en un mundo que ya fue nominado y en el cual debe adaptarse y comprenderse para poder transformarse transformándolo.” Me encantò esta frase. Amate y salvate dice una canciòn copada. Darse cuenta de que recién ahora uno logra despertarse y ver las cosas sin ese velo de irrealidad que las cubrìa causa una sensaciòn entre la chochez y la pesadumbre. Era muy còmodo estar dormido.

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