Confesiones de una Mente al Borde de la Ciclotimia Galopante: Chonguear… Eterno resplandor de un corazón que no olvida

En más de una conversación de amigos el tema es recurrente: la pandemia de conflictos del corazón, para la cual no hay cura ni vacuna existente, ni en planes de elaborarse. La soledad parece calar hondo en una sociedad donde, paradójicamente, deberíamos estar más que en contacto: redes sociales, telefonía móvil, mensajería de texto instantánea, aplicaciones móviles de comunicación vía Internet, y hasta sitios web nonsantos que conectan a completos desconocidos a través de banales perfiles buscando amor, amistad, afears, touch & goes, experiencias o posibles delitos penales contra la integridad física, moral y el buen gusto de muchas personas.

Curiosamente, en la sociedad de la atención fragmentada, de los nativos digitales, de la interacción constante sin necesidad de presencia física en un mismo espacio conversacional entre los interlocutores, las relaciones parecen encaminarse en tortuosas sendas solitarias, vacías, cosificadoras del otro y hasta poco viables (no en todos los casos, por suerte). Ya de por sí, las charlas en el ciberespacio son bastante pelotudas (sorry, intenté no putear en estos dos párrafos, pero es que no encuentro un calificativo que se adecue más a tan banal situación):

–          Hola, edad?
–          21, vos? =P
–          23… de donde sos?
–          De Córdoba, vos?
–          También… que haces de tu vida?
–          Estudio, trabajo… tengo hobbies… una rutina… nada, que se yo, eso… vos??
–          Yo… lo mismo… garchamos?
–          Bueno, dale… =P

Stop!!! Primero, que molestos que son los emoticones pelotudos y constantes en las charlas, que te obligan a tener que andar descifrándole el significado para entender qué garcha quiere poner el otro… Segundo:  Esta puede ser una de las tantas conversaciones que dos personas pueden tener en las redes sociales… otras, más profundas (ñaca, ñaca), pueden adentrarse más en aspectos personalísimos del otro… hasta en detalles fisiológicos que no es necesario explicitar en este momento… Lo mejor de todo son las charlas entre amigos luego de semejante “chateo” en donde las frases como las siguientes sobran: “Me encanta, charlamos como dos horas por chat, me contó un montón de cosas de su vida… no se, creo que somos el uno para el otro”; “Viste que te dije que jamás iba a encontrar a mi media naranja porque yo nací siamés y al nacer me extirparon a mi otra mitad… bueno, me equivoqué”; “Al fin alguien que me entiende, que me escucha… bueno, me lee, y se muestra re interesad@…” (CÓMO CARAJO SABES QUE TIENE INTERES, PUEDE ESTAR MASTURBANDOSE FRENTE A LA PC Y CONTESTANDOTE POR AMOR AL ARTE Y VOS PENSAS QUE LE INTERESA LO QUE ESCRIBIS, IMBECIL!!!!!).

La cuestión es la siguiente: Los conflictos del corazón muchas veces nos vuelven fríos, temerosos y distantes ante los nuevos personajes que ingresan en escena en los momentos en los cuales más débiles nos sentimos. Sí, damas y caballeros, estoy hablando de ellos y ellas… C.H.O.N.G.@.S. (Curiosos Homínidos Ocasionales Nominados Ganado Sexual). Sujetos capaces de vender su alma por conseguir algo en la vida, no piden mucho, solo algo… todos nos volvimos Chong@s de alguien en algún momento de nuestras vidas. Estos especímenes llegan a catalogarse como “huesos”, “huecos”, “Salientes”, “festejantes”,  “chapes”, y en algunos casos, el sodero.

A veces son permanentes, superadores de estaciones, romances ocasionales, conflictos varios, siempre firmes al pie del cañón ante cualquier llamado telefónico; otras veces son más circunstanciales, donde el intercambio dialógico más relevante es el “Hola, como estás?” y el tan menospreciado “bueno, te pido un taxi?”;  Muchas veces hasta se llega a intercambiar números telefónicos, direcciones, se arreglan citas a ciegas con el peligro de encontrarte algún conocido que desconociste, algún fantasma del pasado, alguna mala sorpresa o bien en el peor de los casos a un@ psicópata: “Mmmmm… trabajo en la morgue provincial, siempre me gusta llevar el trabajo a casa… mmmm, querés que juguemos al forense un rato y analizamos la escena del crimen… dale, vos sos el fiambre, tirate por aca… yo te pinto la silueta…” (PELIGRO, PELIGRO, ME PARECE HABER ENCONTRADO A UN@ NECROFÍLIC@… SISI, LO ES!!!).

Lo más espantoso de l@s Chong@s es su habilidad para cagar el momento en algún instante de la escena. Un mal parlamento siempre arruina el ritmo, la intensidad y la dramaturgia de semejante obra teatral. Tema recurrente que se debate con l@s chong@s, y muchas veces el motivo por el cual se recurre a ese tipo de relaciones ex… digo.. es… son… bueno, l@s Ex! “No me siento preparad@ para una relación porque… bueno, no logro superar a mi ex… l@ extraño, es más… cuando estoy con vos, a veces pienso en él/ella, l@ recuerdo y… ay… l@ voy a llamar ahora para decirle… ay, no, que va a pensar de mi?? ¿Vos qué decís que lo haga? Porque, o sea, todo bien con vos pero… no sos como él/ella” EUREKA!!!!!!!!! HE AQUÍ EL EJE DE ESTE MONÓLOGO, luego de este desastroso parlamento…

Muchas veces pensamos que “un clavo saca a otro clavo”, que “hay muchos peces en el mar”, que a “mi media naranja la hicieron jugo, busco al menos a mi medio limón”, que “nadie me da bola, no soy dign@ de nadie”, entre tantas otras frases hechas y boludeces varias. La razón central: No estamos conformes con nosotros mismos, con nuestras maneras de llevar adelante nuestras vidas, con nuestra suerte que nos echa en cara nuestros propios fracasos personales, con la soledad y con las relaciones pasadas que no podemos superar. Un corazón herido tarda en sanar, un corazón helado pffffffffff… qué dificil, no hay microondas que aguante.

El error radica en pensar “Never mind, I’ll find someone like you”… l@s chong@s no se convierten en el Amor de nuestra vida porque ni a ell@s ni a nosotr@s nos interesa serlo mutuamente, porque, sencillamente, estamos enfocándonos en cosas distintas, y la misma a la vez. Buscamos en el otro un ideal que no es posible hallar… ya sea un pasado o un futuro, pero nunca nos enfocamos en disfrutar de ese presente, en exprimirlo por completo, en valorarlo y valorarnos a nosotros mismos. Las relaciones de este tipo no perduran porque simplemente, no queremos que lo hagan, ya que de alguna u otra forma vamos a terminar encontrando miles de defectos o faltantes en el otro, cuán si fuera un osito de peluche de Taiwán mal fabricado.

Aceptarse a uno mismo es el primer paso. Aceptar al otro, un desafío más. Ser capaces de superar las barreras personales que se levantan cuan gigantesco muro cuando nuestro corazón duele, es tarea harto compleja, pero valorable y posible. Voluntad, energía y jugársela cuando vale la pena, son las herramientas que nos permitirán alcanzar la meta, y poder entonces, adentrarnos en una nueva aventura.

Siempre dicen: “El que no arriesga, no gana”.

Les dejo un temita de despecho para variar un poco jajaja: Adele, Rumor Has it, en el imponente Royal Albert Hall.

Licencia Creative Commons
Confesiones de una mente al borde de la ciclotimia galopante por Jonathan Picossi se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported.

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