Confesiones de una Mente al Borde de la Ciclotimia Galopante: El 13 + 1 de Febrero

Bitácora de viaje: 13 + 1 de Febrero

¿Soy una mala persona? No, hablemos en serio… pregunto: ¿tan malo soy? ¿Tanto mal le he causado a la humanidad? No, digo… pregunto porque un año descubro la intensidad y el entretenimiento sentimentaloide que generan los festejos del Día de los Enamorados, y al año siguiente me quedo sin el pan, sin la torta, con un Cupido falopero apuntándome con un calibre 22 en la cabeza para robarme guita en lugar de estar ocupado buscando clavarme una flecha y generar el lazo sentimental irrompible con el amor de mi vida… que turbio todo esto… cada día la sensación de inseguridad se siente más palpable, “la tenés adentro”, ¿no la sentís?…  bueno, son cosas que pasan, ¿qué se le va a hacer che? “La vida es así”, “unos tantos y otros tan poco”, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, “hay muchos peces en el mar”, “ya vas a encontrar tu media naranja”, y todas esas frases pelotudas que te dice la gente que te ve solo… y mal, porque si te vieran bien no te lo dirían, te lo dicen porque te ves mal, infeliz, triste, nostálgic@, hech@ mierda… ¡Date cuenta, dejá la negación a un lado!

Retomando, cuando miro hacia atrás me pongo a pensar: ¿Qué hice mal? ¿Qué hizo mal? ¿Qué hicimos mal? ¿Qué tan mal lo hicimos? Y ahí es cuando le digo a mi amigo Cupido: Te doy toda la guita, falopeate todo lo que quieras, pero de una vez por todas… por favor… DISPARAME!!!  (Ay, pero que ácido que estoy hoy… exprimanmé, háganme limonada de una vez. Ayyyyyyyyyyyyyyy, el chico atrevido, que escribe de drogas, sexo, desamor, soledad y suicidio, ayyyyyyyyyyyyyyyy, que progre que sos, Jhonny, por favor, que transgre, esas confesiones tuyas tan fueeeerrtes, si claaaro… depresivo de mierda)… No fue nada, un ataque bipolar, quédense tranquil@s, está todo bajo control… por ahora…

13 + 1 de febrero… ni lo nombramos, asi le damos una entidad similar a la de Voldemort… día festivo que para algunos es uno de los más románticos, pomposos y cursis del año, y para otros es otro de los tantos días comerciales que el capitalismo promueve para generar más ventas, seguir solventando el sueño americano, la fantasía hollywoodense y la ilusión del verdadero amor para toda la vida (obviamente, el año pasado disfrutaba más de la primera descripción, y hoy estoy más aliado al zurdaje que lo cataloga como DÍA TARJETERO, no por las postales amorosas sino por el gasto crediticio promovido).

Comedias románticas, canciones, poemas, publicaciones en redes sociales, un sinfín de signos rosados y rojos esparciéndose cuan ántrax por el aire, invadiendo cada rincón, hasta el mismísimo fuero íntimo sin posibilidades de presentar demanda por daños y perjuicios y violación a la propiedad privada. Todos se complotan para demostrarte cuán felices son acompañados cuando más sol@ te sentís… las parejas besuqueadoras y sin censura parecen emerger de debajo de las baldosas y perseguirnos constantemente con prácticas “lingüísticas” propias del intercambio de fluidos.  Es ahí cuando uno piensa: Debería haber tomado ese curso vía web titulado “Taller de confección y ejecución de bombas molotov y ataques masivos”.

El Amor en su más álgido punto comercial se pone en juego en una jornada que para todos, termina siendo significativa, aunque “ojos que no ven, corazón que no siente”. Ya muchos se organizan para “cagarle” soberanamente el día aquellos que los comparten muy felices mediante estratégicas tácticas arruina-San Valentín: Escenas de despecho con actuaciones dignas de un premio de la academia, acciones de “pinchar el globo”, como quién dice; comentarios indecorosos, fuera de lugar y pocos felices en conversaciones con parejas sobre aventuras pasadas de algunos de los allí presentes; gualichos, malas vibras, y otras tantas gestiones posibles.

Por la Escalera – Joaquín Sabina, Diego Torres

Esa mezcla de amor-odio en un mismo día hace del 13+1 de febrero un peligroso cierre a la ecuación.  En definitiva es una explosiva combinación de emociones. Vale recordar, que es el día de los enamorados, por ende, todos aquellos que tengamos algún sentimiento de amor escurridizo en algún rincón del corazón tenemos motivos de sobra para festejar: Amor a la vida, a la profesión, a la familia, a los amigos, a la joda, a la música, al disfrute, a esa persona que por algún motivo ya no está a nuestro lado, a aquellas personas que están por aparecer… como dije, motivos para festejar no faltan. Ya que es un día festivo, veamos el vaso medio lleno… algo lleno… ¿una gotita? Bueh… vamos mal ehhh…

Es verdad, llega este día y es imposible, para los que alguna vez descubrimos lo que el Amor implica, sentir esa comezón interna, ese peso en el pecho similar al zapateo de un hipopótamo bailando la tarantela… la respiración que a la altura de la laringe se entrecorta. Creo que en esos momentos es cuando tomamos real conciencia de cuan significativa resulta una tradición, aunque algunos le llamen imposición cultural. Es parte de nuestro calendario, habrá quienes le presten más atención que otros, pero de alguna manera, todos nos involucramos en algún punto. ¿Alguna vez escucharon la frase, “uno no se da cuenta de las cosas hasta que le pasa”? Bueno, dicho y hecho, te enamorás, y en algún puntito terminás cumpliendo la fantasía del día de los enamorados épico, con regalos y todo…  los diminutivos sobran, los besos queman, la piel se erotiza y las hormonas enloquecen, porque  todo ebulle como complemento para tal fin: enamorar aún más, demostrar lo que uno siente, expresarlo, materializarlo, experimentarlo.

¿Cómo voy a pasar el 13+1 de febrero? Espero que no con una botella de brandy en la noche, a media luz, mirando algún clásico del cine… Prefiero un 13+1 rodeado por todos aquellos que considero valen la pena, porque me han demostrado que son seres valiosos y marcaron mi vida. A ellos, les dedico estas palabras, este día y todos los éxitos.

Hay quienes no se creen dignos de amor, hay quienes le temen, quienes le huyen, quienes lo lloran, quienes deciden dejarlo atrás, quienes se desviven por recordarlo, quienes quieren volver a vivirlo, quienes quieren descubrirlo, quienes lo intentan hasta el hartazgo, quienes lo huelen en cada estación, quienes apuestan una y otra vez, y quienes simplemente lo disfrutan, quienes no quieren decir adiós, pero se resignan a olvidar, quienes se cansan de luchar, y quienes recobran las energías diariamente para reintentarlo, rencontrarse, para amar. A todos ellos, Feliz 13 + 1 de Febrero, hagan que valga la pena…

One and Only – Adele

Licencia Creative Commons
Confesiones de una mente al borde de la ciclotimia galopante por Jonathan Picossi se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported.

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