Confesiones de una Mente al Borde de la Ciclotimia Galopante: Estado Civil: SOLEDAD, ¿y qué?

Soledad… me molesta soberanamente la gente que afirma que está sola por elección propia. Gran mentira, gran, si las hay. ¿Díganme quién puede elegir el frío polar de una relación unilateral, homogénea y autocoplaciente? ¿Quién es capaz de soportar la maratón de películas del día de los enamorados en la compañía sola de la propia conciencia? ¿Quién es capaz de inmutarse ante los desfiles de manotazos hormonales de parejas libidinosas por cada rincón que parecen surgir de debajo de las baldosas a cada paso que damos cuando realmente nos encontramos solos?  ¿Quién elige realmente atravesar ese camino en compañía de nuestra afamada espada de Damocles, la Soledad?

Una de las principales escenas de la vida cotidiana snob, naif, pasatista, por las cuales nos damos cuenta de la gravedad psicológica que nos genera estar solos, podría verse reflejada de la siguiente manera:

–          Hola, ¿te quedaron entradas para la función de las 22?
–   Sí, ¿Cuántas querés?
– Emmm… una… (sollozo) Solamente una… ay… (ahogo, los ojos se llenan de lágrimas de la nada) Ay, es como un espasmo… sisi, una sola entrada dame… No, si, estoy bien, no te preocupes… ¿vos a qué hora salís de la boletería? ¿No te dan entradas gratis, así venís conmigo aunque sea un ratito?  O te pago una, no hay drama… ¿Oh está el que lleva el carrito de golosinas adentro? Dame una butaca cerca así charlo un rato… ¡Ahhhh, ni se te ocurra sentarme cerca de una pareja, te lo advierto! ¡¡¡Vengo y te incendio la boletería, te lleno el culo con queso caliente para los nachos, empleaduch@ de cuarta!!! ¡Y ni te cuento lo que te hago a vos y a este cine berreta si me ofreces el combo pareja, NI TE DIGO MIRA, PORQUE EL MORBÓMETRO MARCA EXTREMO EN CUALQUIER MOMENTO!

Al escribir este monólogo me supongo mecenas, ya que ha sido solicitado por muchos amigos y confidentes que incursionan en la tan displicente etapa de la soledad. Sí, la consideran displicente, austera, insípida por momentos (quizás la mayor parte del tiempo) al no poder hallar consuelo ante tan alborotado enjambre de pensamientos que intentan racionalizar las razones de tan pavoroso presente de cara a un destino aún más luctuoso:

“Estoy bien así, tengo muchas cosas que hacer, mucho en qué pensar”; “Ahora no estoy listo para una relación, tengo mil cosas que hacer, mirá si me voy a meter en un quilombo con alguien”; “El verano es para estar soltero… y bueno, el otoño y el invierno también, imagínate tener que salir de tu casa calentita para verte con alguien, con este clima de mierda que te asomas afuera y se te escapa el chorrito de pis por el chucho, ni en pedo… y la primavera me da alergia, así que… estoy bien así, ¿o no? ¿No me ves genial, pleno…? (sollozo) Ay… una basurita… alergia, ¿ves? Te dije. Primavera del orto… ja”; “Los hombres/las mujeres son tod@s iguales…”; “No hay mal que por bien no venga… ahora vuelvo a estar soltero, voy a disfrutar de cosas que en pareja uno no disfruta… mil cosas, si… un montonazo, por ejemplo… emmm… ehhhh… mirá que lindo ese pajarito, ¿qué es, un zorzal? A me cagó, pájaro de mierda… ”; “¿Ves? Por gente como esa es que yo prefiero y elijo estar sol@… Sisi, yo lo elijo, claro que si…”; y la lista de frases que he recolectado a lo largo de mi vida no cesa. Palabras que uno ha mencionado y que ha escuchado miles de veces cuando las cosas no salen como uno las espera o directamente, ni siquiera salen.

It Will Rain – Bruno Mars

La soledad pesa más sobre los hombros ante las siguientes situaciones:

–          Tu mejor amig@ se puso de novi@, y entonces “domado está el león”, y es el momento de comprender que hay que compartir a tu camarada, compinche e incondicional.

–          Tu ex está saliendo con alguien más (lo cual, más que soledad te provoca unas incontenibles ganas de colgarte un yunke de 150 kilos al cuello con una cadena de gruesos eslabones y tirarte desde la cima del cerro Chichirisquiaga). ¡Qué “Someone like you”, las pelotas!!! Apenas te enteras de esto lo que menos tenés es ganas de mirarl@ y decirle: “Esta todo bien… espero que te vaya de diez, esta vez… mandale saludos…”, lo que en verdad querés decir es: “La puta que lo parió… decile de mi parte que l@ tengo montad@ en un huevo/ovario, gracias!!”

–          Ese conocido por el que nadie da dos mangos termina de novio antes que vos.

–          Cuando acabas de cortar con la persona con la cual compartiste un lapso de tiempo

–          Cuando te das cuenta de que te sobran 5 dedos de una mano para contabilizar la cantidad de pretendientes que te cortejan

–          Cuando caes en la cuenta de que la primavera no solo es molesta por la alergia, el polen, las flores, el calor, sino también por el derroche de miel de miles de bocas efectuando intercambios de fluidos y manos indecorosas perdiéndose entre abrazos y besos por las calles de una ciudad que de pronto es mas cursi que cualquier comedia yankee.

–          Los fucking 14 de febrero, cuando cupido no da abasto y uno se ilusiona creyendo que al igual que Papá Noel, el querubín amanerado clavará está vez a la persona indicada… a una persona… a alguien, al menos… bueno, por lo menos préstame la flecha asi me ensarto solito y me desangro en soledad, angelito de mierda!!!

–          Cuando vas a un bar, a un restaurante, porque te antojaste, te pintó autosatisfacer una necesidad propia de emerger de las sombras internas y salir a comer algo rico y tener que pedir… mesa para uno.

–          Cuando empezás a encontrarle defectos a cada una de las personas que se te presentan en el camino (simplemente porque solo te dedicás a realizar comparaciones actuales con situaciones pasadas).

–          Cuando ya tus amigos te miran preocupados y empiezan a presentarte engendros salidos de vaya a saber qué cómic o cloaca… “¿Quemaron el descampado que han salido tantos bichos a la calle?”

Darse cuenta que uno esta solo es un gran primer paso. El segundo es la superación o una fosa de 15 metros como destino final. Y encima, porque el ser humano es un sujeto masoquista, cuando nos invade la desazón y la necesidad de “apapachamiento” (con posibilidades de que se vuelva un padecer crónico), nos refugiamos entre melodías desencadenadas, cursis, melodramáticas, sentimentaloides y pomposas, capaces de desgarrar los pocos jirones de corazón que quedan en un envase vacío: nosotros y la soledad. Es en esos momentos donde solicitamos o un viaje a la reconcha de la lora, un traguito de arsénico, una nueva vida o bien una calibre 22.

Pocos son los que realmente valoran a la soledad y la invitan al bailar al compás del propio ritmo. Cuando estamos solos es la oportunidad perfecta para conocerse uno más a fondo, para mejorar aquellas aristas de nuestro diseño esencial y característico que nos disgustan y alcanzar un armonioso feng-shui sentimental; es la oportunidad única de aprender a valorarnos, respetarnos y querernos más, haciendo aquellas cosas que realmente nos hagan felices, sin martillarnos la cabeza con pensamientos de “yo no puedo, no merezco, no me creo capaz, no nací para esto”. Simplemente hacer por el placer de hacer y ser capaces de aprender a responsabilizarnos por las consecuencias de nuestros actos, sin culparnos, sino sabiendo dar respuestas pertinentes a los conflictos que puedan surgir.

La soledad es la etapa más adecuada para descubrir quiénes somos y jugárnosla por nosotros mismos. Un poco de egoísmo a veces no viene mal, si es que éste ayuda a que seamos capaces de hacernos cargo de aquello que en verdad nos compete y no asimilar equipaje ajeno que genere sobrepesos sobre nuestras cervicales susceptibles al estrés. Estar solo debería ser visto como una oportunidad para aprender sobre aquellas cosas de la vida que en pareja se vuelven dificultosas. Posibilidad para conocer, experimentar, potenciarse y autoafirmar la propia subjetividad, sabiendo valorar quienes somos y disfrutar de nosotros mismos.

 Si, estar solo a veces se vuelve una cagada. Pero ahí, cuando más solo te sientas, siempre tené en cuenta algo: Hay alguien, que está mucho peor… (jajaja).

Someone Like You – Adele

Licencia Creative Commons
Confesiones de una mente al borde de la ciclotimia galopante por Jonathan Picossi se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported.

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