Confesiones de una mente al borde de la Ciclotimia Galopante – ¡Date cuenta, está al frente tuyo!

Si no tuviste este diálogo alguna vez, sos de otro planeta (¡¡date cuenta!!):

“¿Dónde están mis llaves?”

“¿Tus llaves?”

“Sí, mis llaves, ¿no las viste, no las usaste, vos?”

“No, no… ¿te fijaste bien en tu cuarto?”

“¡Sí, imbécil, lo di vuelta 50 veces a todo y no las encuentro, sino no te hubiera preguntado, mierda!”

“Bue, bue, bue… bajá un cambio loquit@ de mierda eh… a ver, seguro que voy yo y las encuentro…”

 ¡Y, Eureka! Vos sospechás que la persona que las fue a buscar, en realidad, las tenía y todo fue parte de una confabulación enfermiza para hacerte quedar como un loco pero… ¡ERROR! El primer paso de todo proceso es la NEGACIÓN, así que, sí, aceptalo, sos parte de ese grupo especial de personas que:“no tenemos todos los patitos en fila”, “nos faltan los jugadores, el DT, la cancha y la recalcada c…”, “tenemos los caramelos pero nos falta el recipiente o, lo que es peor, el recipiente está vacío”, entre otros tantos dichos dichosos de quienes dicen poco pero mucho con tanta dicha derrochada.

Ahora bien, vos querés comprobar que esa persona no confabuló contra tu cordura ocultando tan despiadadamente las llaves, y entonces decís: “A ver… dejalas dónde estaban… quiero verlas yo mismo…”. Ingresás al cuarto cuan oficial del FBI o los Expedientes Secretos y te plantas frente a la evidencia… “¡Pero si busqué 30 veces ahí y no las vi!”, “JAAAA, encima de loco me tratan de miope”,pensás para tus adentros. Sí, bolud@, la cosa por la cual invertiste un montón de tiempo, sudor y esfuerzo estaba justo al frente tuyo, y qué tarde te diste cuenta… y ahí es cuando tu cabeza, ya deteriorada, comienza a fabular:

“No, no puede ser… acá hay algo raro, no puede ser que no las haya visto si estaban ahí, al frente mío…”. ¿Pasa algo raro? Claaaaro, seguro que un duendecito travieso se coló en tu cuarto, te escondió las llaves para jugarte una jugarreta y cuando te despreveniste, el tan despiadado Gnomo colocó aquello que necesitabas en el sitio menos pensado… ¡COLOSAL! ¡Seguro que va a ser el mismo duendecito que te va a acompañar en tu estadía en el neuropsiquiátrico entre las cuatro paredes acolchonadas que te mereces, loc@ de mierda!

Jhonny PicossiPero estos ejemplos cotidianos pueden aplicarse a otros aspectos de la vida diaria, uno de mis favoritos… THE LOVE. Claaro, ustedes pensaran, este al final es un resentido de la vida que si pudiera le pegaría tres tiros en la nuca a Cupido para que se dejé de joder con esas flechitas de mierda que apuntan a cualquiera lado menos a la persona indicada. “¡No! Para nada, si mi vida está bárbara, no, no, no, estas equivocad@, ¿no me ves que estoy bien… no me (solloza) que estoy… ay, lloro de felicidad, de alegría… (llanto descontrolado, congoja), mejor… me voy a lavar la cara que se me metió un moscardón verde en el ojo que me hace llorar… ay… ahí vengo, ¿si?” ¡Fuck!

Bueno… después de todo, “bueno en el juego, malo en el amor”, ¿no? Si por eso fuera Susana me tendría que tener en corporativo de tanto llamarme para entregarme premios… pero bue, volviendo al tema que nos compete, la búsqueda de aquello que más anhelamos y que no podemos encontrar también se aplica al amor en un caso muy especial: La paranoia que nos hace creer que el amor de nuestra vida es alguien que está cerca, que ya conocemos, pero no tuvimos la capacidad de verlo a tiempo y… bueno, ahora sale con otr@… ¡LOSER! O mejor aún, ese “amor de tu vida” está, ya l@ conocés, y te tira la re onda, no entiendo que más necesitas para darte cuenta… ¿señales de tránsito, de humo, que te mande un email? ¡¡DESPERTATE!! Pero estas taaan cieg@ que no lo ves… y quizás, cuando te das cuenta de la verdad ya es demasiado tarde… o en una de esas vos crees que el amor de tu vida está justo parad@ frente a vos, pero él/ella, aplica la tan mencionada regla“si pudiera me clavaría dos tenedores en los ojos para no verte nunca más en la vida”.

Así que, bueno, para aumentar tu paranoia, anda pensando… el amor puede estar a la vuelta de la esquina, o en el mejor de los casos, justo al frente tuyo. Y si no lo ves… andá al oculista, comprate lentes o mejor: “COMPRATE UNA VIDA”

 

Licencia Creative Commons
Confesiones de una mente al borde de la ciclotimia galopante por Jonathan Picossi se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported.

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