– Alternativa positiva para pacientes crónicos del Hospital Infantil

Por Carolina Luna y Jonathan Picossi

El programa adolescencia positiva forma parte del plan “Programa de asistencia al paciente ambulatorio” impulsado por el Hospital Infantil de Alta Córdoba. El objetivo es brindar un espacio de contención social a adolescentes con patologías crónicas, para alivianar las exigencias de sus tratamientos y promover su inserción social. El proyecto está financiado por las donaciones que recibela Campaña del Papel, sin contar con el apoyo económico del Estado.

El Factor A+ ofrece talleres de capacitación y seguimiento interdisciplinar personalizado a cargo de voluntarios especializados en áreas como psicología, trabajo social, psicomotricidad, entre otras. De esta manera, el equipo profesional busca apuntalar la voluntad y subsanar los trastornos que los adolescentes padecen debido a sus tratamientos o patologías.

El desafío se encara a través del aprendizaje de alguna disciplina artística o deportiva, el apoyo escolar para quienes hayan abandonado los estudios debido a la complejidad de su estado y el acompañamiento terapéutico.

“Le damos la posibilidad a los chicos de hacer alguna actividad de recreación, capacitación, la que se considere adecuada y acorde a sus posibilidades. Puede trabajar desde un CPC hasta un profesor particular, según sea el interés del paciente. El proyecto es flexible”, explicó la licenciada en psicología Marisa Montiel, coordinadora del programa.

“Actualmente se dictan talleres de cocina, computación, manualidades, pintura, literatura, y hay intereses por mecánica automotor, danza, folklore y otras disciplinas”, destacó la coordinadora, dejando en claro que el proyecto se adapta a las necesidades e intereses de los pacientes.

Según Montiel, el principal objetivo es facilitar y promover vías de inserción social a pacientes  entre 13 y 19 años en condiciones de vulnerabilidad. Ello implica el abordaje a partir de estrategias especiales que respondan a las necesidades e intereses particulares de los jóvenes. Para ello se realizan talleres semanales grupales o individuales, donde cada paciente y su familia cuentan con el seguimiento exclusivo de un profesional.

“Una vez por semana se reúne el equipo de trabajo para poder compartir las experiencias y buscar soluciones a las problemáticas que se presenten. Hay casos particulares que necesitan especial atención interdisciplinar, por lo cual se intenta acompañar, contener y formar a los voluntarios para que puedan brindar una asistencia adecuada a los pacientes”, expuso Montiel sobre la modalidad de trabajo del equipo.

En cuanto a su funcionamiento, el Factor A+ recibe derivaciones de los profesionales médicos del hospital, o de otras instituciones, cuando se considera inminente la necesidad del paciente de una actividad alternativa y correlativa a su tratamiento. Luego se establece una entrevista con el joven y su familia, en la cual se informa sobre el funcionamiento y financiamiento del proyecto.

El programa se caracteriza por la flexibilidad en su implementación. En principio, el proyecto fue impulsado en el 2007 desde el área de oncología del Hospital Infantil para pacientes que estaban fuera del sistema educativo formal. Actualmente cualquier paciente que requiera apoyo terapéutico integral, independientemente de su escolarización, puede acceder al proyecto. Ya suman 20 los jóvenes que reciben capacitación mediante el Factor.

La flexibilidad también se expresa en el trabajo con instituciones. “Luego de la primer entrevista con el paciente, al conocer sus intereses, se comienzan a formular los nexos con ciertos espacios donde el adolescente pueda asistir a la actividad elegida. Se coordina con la familia y el equipo de trabajo para poder hacer efectiva la asistencia del paciente a la actividad”, destacó Montiel.

El sustento y viabilidad del programa depende exclusivamente de la recaudación obtenida con la campaña del papel y tapitas que recepta el hospital. “Todo se financia, porque se trabaja con diversas instituciones, centro culturales, y todos demandan una mensualidad fija, una donación. El principal gasto tiene que ver con la movilidad de los pacientes y del equipo de trabajo”, expresó la coordinadora del proyecto.

El plan para este año radica en la promoción de encuentros grupales para fortalecer el desarrollo de redes sociales saludables. El año pasado se logró reunir a todos los pacientes en dos oportunidades, por lo que este año se intenta que sean tres. Se busca que los encuentros signifiquen calidad educativa y que a los adolescentes “les deje algo importante para pensar”. Los esfuerzos se orientan a proponer actividades dinámicas e interactivas referentes al tema de identidad y habilidades comunicaciones, una de las principales falencias de los pacientes con los que se trabaja actualmente.

Adolescencia Positiva es un servicio más que los profesionales y las familias pueden considerar a la hora de abordar la educación y desarrollo integral de un adolescente con patología crónica. Teniendo en cuenta la vulnerabilidad de la franja etárea de los pacientes, los talleres son una opción para fortalecer el autoestima, el pensamiento crítico y creativo, la empatía e independencia. Se trata de impulsar un modelo de asistencia integral que año a año se recrea e incluye a nuevos pacientes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s