La Inmoralidad de los Moralistas (Parte 2)

Por Jhonny Picossi

Alejandro, participante de la controvertida casa de Gran Hermano, es uno de los tantos casos en Argentina de Disforia de Género. La reasignación de sexo es un proceso médico por el cual, quienes padecen este síndrome, buscan la vida que sienten se merecen, ante un vacío legal y la burocracia que no abarata costos ni tiempos. Más casos de discriminación y silencio en la Provincia de Córdoba por la condición sexual de sus implicados, o en este caso, su condición intersexual.

Marcos Giordano fue director de un IPEM en Córdoba. Padece Disforia de Género (Cortesía, La Voz del Interior)

 

El Caso Marcos Giordano

La disforia de género es una condición intersexual, también conocida como Síndrome de Harry Benjamin (SHB), que se genera en 1 de cada 100.000 niños de ambos sexos. Se basa en un desajuste biológico, durante la gestación, entre el sexo neurológico y las características físicas de la persona que determinan su condición de mujer o varón. Es decir, la irrigación hormonal determina un “sexo cerebral” que no coincide con sus genitales. Suele confundirse con la transexualidad, aunque los avances científicos sobre el asunto lo desliguen. Su tratamiento se basa en un proceso endocrinológico y psicológico de reasignación de sexo, por el cual, se intente bloquear el desarrollo físico contrario al sexo neurológico de la persona.

Puede ser más comprensible a través de la famosa frase: “me siento atrapad@ en un cuerpo ajeno”. Un cuerpo que no coincide con lo que uno siente que es, y menos con lo que el contexto social considera que es apropiado para el desarrollo “normal” de determinado sujeto en base a las expectativas de género (masculino/femenino).

El papel o rol de género se forma con el conjunto de normas y prescripciones que dicta la sociedad y la cultura sobre el comportamiento femenino o masculino (…) La estructuración del género llega a convertirse en un hecho social de  tanta fuerza que inclusive se piensa como natural; lo mismo pasa con ciertas capacidades o habilidades supuestamente biológicas que son construidas y promovidas social y culturalmente”, establece la antropóloga Marta Lamas en su texto “La antropología feminista y la categoría género”.

Tal situación es corriente no sólo para quienes padecen el síndrome de Harry Benjamin, sino también para homo y transexuales que creen no poder satisfacer lo que la sociedad y sus vínculos les solicitan que cumplan, por el hecho de pertenecer a determinado género. Sin embargo, ¿quién determina qué corresponde a cada quien? ¿Alguna ley, algún dogma, acaso la moral? Son las representaciones sociales que se maman, se asumen y recrean desde la cuna las que determinan lo correcto y lo incorrecto, lo natural y lo desviado, lo aceptable y lo inmoral, lo justo y lo injusto en una sociedad, que sin embargo, debe flexibilizarse para poder convivir respetando las libertades individuales.

El vacio legal en Argentina y la burocracia, complican el proceso de reasignación de sexo (cortesía La Voz del Interior)

El caso de Marcos Giordano (43) revolucionó Córdoba y permitió que muchos conozcamos al tan poco mencionado Harry Benjamin. En el 2003, Marcos obtuvo el tercer lugar en el concurso para acceder al cargo de director del IPEM 315 de José Hernández (San Francisco). Obtuvo el puesto de manera legítima y propuso un proyecto educativo basado en la tolerancia y la diversidad. Pero no fue su modelo educativo lo que generó el repudio de algunos padres y colegas, sino su condición sexual. Marcos padece disforia de género.

Cansado de vivir una vida de incomprensión, discriminación y repudio, Marcos decidió iniciar los trámites para una reasignación de sexo, tal como ocurrió con el “caso Nati” (joven cordobesa que pudo iniciar dicho tratamiento). Marcos se dirigió a la sede capitalidad de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) para solicitar asesoramiento y contención, como así también, a la Oficina de Derechos Humanos y  Minorías.

Marcos necesitaba iniciar una demanda judicial por la cual, el comité de Bioética de la Provincia, informes médicos, tratamientos endocrinológicos y la decisión de un juez, le permitieron ser de una vez por todas él mismo: Ella, Verónica.

En el camino encontró obstáculos, principalmente con los padres de los estudiantes del IPEM, que no cesaban en sus ataques contra la condición sexual del director. Cada problema que ocurría en el instituto era por culpa de la ambigüedad genérica de Marcos. En el 2008, el Ministerio de Educación, liderado por Walter Grahovac, lo separa del cargo de Director. Marcos se muda a Devoto, en Santa Fe, para iniciar una nueva vida esperando la sentencia del juez, y sabiendo además, que su gestión en el colegio fue adecuada, con una matricula permanente que no dejaba de crecer, y el cariño de quienes fueron sus estudiantes.

 

Alejandra Portatadino, padeció el Síndrome de Harry Benjamin y ahora trabaja en el área legal de CHA

“Es un estado intersexual. En 1998 se descubrió que es un problema congénito donde fallan los receptores hormonales: no se fija la testosterona en la cámara del núcleo del hipotálamo y en la estría terminal. Por eso nos queda lo femenino, mientras el cuerpo se desarrolla con genitalidad masculina”,

explicó Alejandra Portatadino, del área jurídica del CHA (Comunidad Homosexual Argentina), quién padeció disforia de género, hecho por el cual se sometió al proceso de reasignación de sexo, fue despedida de su trabajo en el cual ocupaba un alto cargo jerárquico y debió comenzar una nueva vida, ahora, dedicándose de lleno a las cuestiones legales de la organización LGBT. “Hay un tratamiento hormonal y, como ya tenemos una predisposición congénita, en seguida nos hace efecto, pasando automáticamente a ser mujeres. Lo que sí se tiene que hacer es una cirugía de adecuación, que en mi caso es la neovagina. Hoy hay dos equipos que hacen esta cirugía en todo el país”, comentó Portatadino en una entrevista televisiva junto a Luis Majul.

 

Una vez más, comprobamos que la ignorancia de los que se autoproclaman defensores de la moral, de lo correcto, de lo justo y lo natural, provoca golpes bajos y heridas que tardan en cicatrizar en la vida de los denominados “inmorales”. El imaginario social hegemónico, aquel sistema ideológico dominante, encuentra sus fisuras ante lo instituyente, lo que busca se lugar dentro del conocimiento popular. Educar para arrasar con la discriminación, que la verdad salga a la luz y que el amor y la vida no sigan siendo pecados o delitos para quienes eligen vivir diferente a lo mal llamado “normal”, es la premisa de quienes luchan por el respeto a los derechos de todas y todos, por el simple hecho de ser Seres Humanos.

Aquí, un anuncio publicitario contra la homofobia. Disfrutenlo.

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