PARADOJA EN RWANDA: LA ECONOMÍA CRECE Y LA POBREZA, TAMBIÉN

Realizado por: Picossi, J – Pecchioni, P – Luna, C – Flores, L

La “tierra de las mil colinas” emerge de un abismo barrancoso: el genocidio ruandés de 1994, cuyas cicatrices sociales, psicológicas y económicas aún no cicatrizan. Datos de un país alojado en la base de los rankings mundiales sobre desarrollo humano, pero con altas probabilidades de crecimiento en el África Central.

Los organismos internacionales acuerdan con ubicar a Rwanda entre las economías emergentes que menos prometen, pero en la cúspide de las que más lo padecen. Según el Banco Mundial, el Producto Interno Bruto ruandés (PIB) alcanzó en 2009 los 5 mil millones de dólares, lo cual permitiría una distribución per cápita de 500 dólares en una población que asciende a los 10 millones de personas.

Sin dudas, la distribución equitativa de las riquezas es una verdadera utopía: el 10 por ciento de la población más rica se queda con el 50 por ciento de los recursos, mientras que más del 60 por ciento de la población apenas se reparte el 10 por ciento de la riqueza nacional. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano postula a Rwanda en el puesto 167, entre las naciones de más bajo desarrollo, con un coeficiente de Gini del 46,7 por ciento. Para los “poco conocedores” del tema, este cálculo permite medir el grado de distribución de los ingresos (o del consumo) entre individuos u hogares de un país. De esta manera, el valor cero representa igualdad absoluta en la distribución de las riquezas, y 100, desigualdad absoluta. Entonces, Rwanda se encontraría a mitad camino entre la igualdad y la inequidad.

Igualmente, este país centroafricano lo que pierde en riqueza lo gana en su incalculable valor histórico. La “tierra de las mil colinas”, así llamada por sus profundos y múltiples accidentes geográficos sitiados por un clima templado, está impregnada por la sangre de alrededor de 800 mil seres humanos martirizados por sus pares, por los hermanos de su misma tierra. El genocidio ruandés de 1994 fue uno de los más cruentos del siglo XX, ejecutado por la comunidad de los Bahutus (o Hutus), con mayoría demográfica y actualmente a cargo del gobierno, contra los Batutsis (o Tustsis).Desde el siglo XVI, Rwanda fue escenario de una historia de resentimientos, diferencias y venganza protagonizada por estas dos comunidades.

Los Tutsis llegaron después que los Hutus a estas tierras, y aunque eran numéricamente inferiores (hoy representan el 14% del total de la población), gracias a una mejor organización social se las ingeniaron para llegar al poder. Si bien se adaptaron a la lengua y la religión de los Bahutus (que constituyen el 85% de la población), supieron acomodar su culto para justificar la hegemonía política y económica que mantuvieron durante decenios.

Históricamente, los Hutus demandaron igualdad de derechos e ingresos. Los enfrentamientos callejeros eran cruentos y violentos, cargados de odio, de bronca contenida por numerosas generaciones que fueron sometidas a diferencias sociales, culturales y económicas inexplicables.

La historia institucional de Rwanda también fue turbulenta, ya que se mantuvo como colonia alemana hasta la Primera Guerra Mundial, luego de la cual su administración fue concedida a Bélgica. En los ’70, hartos del sometimiento, la mayoría Hutu derrocó al gobierno Tutsi con el apoyo de los colonos belgas, y de esa manera se inició un proceso de masacres encubiertas por la comunidad internacional hasta que la situación fue insostenible en 1994.

Rwanda, una sociedad diezmada históricamente que, sin embargo, tiene la de mayor densidad demográfica y uno de los mejores índices de natalidad del África subsahariana. Según el Banco Mundial, el índice de nacimientos alcanza 5,4 partos por mujer, con una esperanza de vida de 50 años. La población femenina representa el 53 por ciento del total, con grandes proporciones de viudas o solteras, una de las tantas cicatrices del genocidio del ‘94. Así, el 62 por ciento de los hogares encabezados por mujeres se encuentran debajo del umbral de pobreza, reflejando la disparidad de género ante un 53 por ciento de los hogares masculinos que son pobres, según el Banco Mundial.

En relación a la estructura familiar, la cantidad de huérfanos y hogares destrozados que dejó el genocidio parecen formar sólo parte de la historia, y no de las estadísticas realizadas por los organismos internacionales.

Ahora bien, en cuanto a la educación, la tasa de alfabetización de adultos, desde los 15 años en adelante, alcanza el 64,9 por ciento, según la Organización de Naciones Unidas.

El agua potable, fuente y mantenimiento de vida, es una materia pendiente en el territorio ruandés, como lo es en el resto de los países vecinos. De cada 10 personas, 4 no tienen acceso a ella, y 5 del total, carecen de servicios sanitarios.

El fantasma del SIDA que parece atacar con especial saña al continente africano ha sido combatido por Rwanda durante décadas por políticas sanitarias y de educación. Por ello, el nivel de prevalencia del VIH en la población entre 15 y 49 años alcanza el 2,1 por ciento, registrando un considerable descenso, siendo que en 2000 llegaba al 4,7 por ciento.

Desde la llegada de los Hutus en el siglo XV, la principal actividad económica ha sido la agricultura, destinada en gran parte a la supervivencia. No obstante, en los últimos años, entidades internacionales fomentaron la privatización y la inversión del gobierno ruandés en avances tecnológicos para apoyar la agricultura, por lo que hoy representa el 37 por ciento del PIB. Por otro lado, en la última década el Banco Mundial alentó un programa de especialización en economía de servicios, que actualmente alcanza el 49 por ciento del Producto Bruto. Como sucede en los países productores de “commodities”, el sector industrial se encuentra relegado, llegando sólo al 14 por ciento de participación en la economía.

Tierra de las mil colinas; tierra de las mil historias; tierra de los miles y miles de huérfanos, refugiados, exiliados y viudas de un genocidio y de un sistema político-económico cruento; tierra de las promesas inconclusas y la ilusión desperdigada. Todo eso y mucho más es Rwanda. En la base de los rankings de los que más pierden, en la cima de quienes más lo padecen.

Trailer en Español de Hotel Rwanda, film donde se narran escenas de la vida real durante el Genocido de Rwanda en 1994.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s